Un joven viajero llegó hasta la casa de un viejo sabio que vivía en las montañas.
—Maestro —dijo el joven—, he leído muchos libros, he viajado lejos, he conocido a grandes maestros… pero sigo sintiéndome perdido.
El sabio lo invitó a pasar y le ofreció una taza de té. Mientras hablaban, comenzó a servir el té en la taza del joven. El líquido subía, subía… y de pronto comenzó a rebalsar, mojando la mesa y sus ropas.
—¡Está rebalsando! —exclamó el joven, tratando de apartar la taza.
El sabio, sin inmutarse, le dijo con voz serena:
—Exactamente. Tu mente está como esta taza: tan llena de saber, certezas y opiniones, que ya no queda espacio para aprender nada nuevo.
El joven se quedó en silencio. Por primera vez, comprendió que no había viajado para encontrar respuestas, sino para aprender a vaciarse.
A veces, para crecer, hay que soltar lo que creemos saber.
“Adaptado y compartido por Rincón Con Alma”

No hay comentarios.:
Publicar un comentario